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¿Qué puede ser el escritor sino una pasión sostenida del lenguaje?
Percy Shelley

Escritos


Lorenzo Quinteros | Entrevista
por Javier Martínez

En Monte Buey, su pueblo natal en la llanura cordobesa, Lorenzo Quinteros hizo sus primeras armas en el teatro. En ese pueblo dividido por la vía, con dos plazas que sintetizaban dos bandos enfrentados, dos mundos distintos, algo del doble y el otro, empezó a manifestarse como algo más que una idea: una vocación, una pasión por un oficio -tal como lo llama- que sabe hacer y que sostuvo a lo largo de su vida: la actuación.


La forma del agua | Andrea Camilleri
por Andrea Barone

Primer novela de la saga de Salvo Montalbano en la que Andrea Camilleri, su escritor, se encuentra con un paso: de una función de indagar y resolver un caso a un personaje que se alza, toma cuerpo, gustos, voz. El gran Salvù, policía de Catania, un pueblito italiano cercano a Montelusa, que vive solo en una casita frente al mar.

Con un primer crimen en el inicio, uno que “lo echó y la palmó”, alto funcionario de gustos sexuales conocidos públicamente pero sin ser escandalosos, sumamente meticuloso en lo referente al cuidado de su imagen y aspecto. Pez gordo del Partido Popular italiano, encontrado muerto por dos jóvenes arquitectos desempleados, contratados en calidad de “agentes ecológicos eventuales” (basureros), en un lugar desubicado, el aprisco. Regenteado por Gegè Gullota, con su mercado especializado en “carne fresca y una amplia variedad de drogas blandas”, bajo permiso obtenido con un justo porcentaje entregado a otro policía.

Así se va armando la trama con las conjeturas de Montalbano, su buscar sin saber, pero encontrando respuestas estratégicas, acordes a cada uno que lo increpaba, sea el juez, o el obispo en nombre del papa, tomando lúcidamente en que léxico hablarle a cada quién para impedir el cierre del caso; al gobernador, con dos verbos (aclarar y reiterar) y un sustantivo (transparencia), siempre presentes en sus palabras. Para continuar buscando sin saber, pero con “la sensación de que alguien en ese momento actuaba con más habilidad que él y lo tomaba por tonto”.

Con sus hipótesis y encuentros diversos –en la playa con Gegè, antiguo compañero de colegio con el que se gastan bromas del campo masculino pero con quien cuenta para responderle algunas preguntas; con alguna prostituta inmigrante, trabajadora en el aprisco, hacinada en un cuartito y oliendo a perfume barato; con una sueca hermosa e inteligente o la lúcida viuda del difunto–, y con su seguir diversas pistas (como las de la policía científica), sabiéndose manejar y teniendo varias conversaciones  –con el juez; con el monseñor, de parte del obispo, agradeciendo “la caridad cristiana (que Montalbano no tiene y no por ser despiadado) por impedir que gente sin escrúpulos difundiera imágenes indecorosas del cadáver”; con su amigo de Retelibera, el periodista Nicolò Zito– se entrecruza un relato que en nada le va en saga a la “realidad” y de una pluma que fluye con una interesante cadencia policial.

Al mejor estilo italiano (y no porque solamente pase allí) y entremezclado con diversos personajes interesantes–presentes también compañeros suyos, como los sargentos Fazio, Tortorella y Galluzzo– se teje una atrapante trama de robos, muertos por la mafia, política, caras joyas, lujosos autos, moral y buenas costumbres cristianas y su revés, escenas de acosos sexuales, de perversiones aludidas, sea con menores prostituídas o con jóvenes ángeles; infidelidades, repartos de poder, de dinero, de mantos de silencio y muerte.

Es reconstruyendo escenas, haciendo hipótesis, sabiendo preguntar y escuchar que se alza este querido personaje, hombre inteligente y honrado, que sólo vive de su sueldo; amante de la buena comida –las gambas que le prepara su empleada Adelina o los pulpitos que comparte en conversaciones con su jefe superior–, fiel a Livia, su amada que vive en Génova, y a la que le gusta “que la fuercen un poquito”. Un empecinado  que “en ninguna muerte, ni siquiera en la de un papa, conseguía ver nada que fuera sagrado” poniéndose por ello a curiosear, investigar; hombre generoso, tildado de comunista, que con su verosímil y atrapante ejercicio de conjeturas es “un equilibrista que se mueve en la cuerda floja y sin red de protección”, armando una trama en la que el agua, toma la interesante forma que de la mano de Camilleri él le da.Salamandra | De bolsillo | 2010


Según pasan los años: Susana Thénon
por Viviana Abnur

Durante años una de las paredes de mi casa estuvo decorada con un afiche que promocionaba el ballet de la coreógrafa y bailarina argentina Iris Scaccheri. Lo había elegido entre los muchos que guardaban mis padres como recuerdo de sus años de trabajo en el teatro San Martín de Buenos Aires. La fotografía, en blanco y negro era impactante y la autora: Susana Thénon. Hasta acá la anécdota y mi primer contacto con la obra de esta mujer polifacética. Mucho después llegaría su palabra en una antología de la editorial Capítulo, y llegarían  sus voces, jugando, contradiciéndose, pero invariablemente sumando e invitando al lector a ser parte del poema
        
Nacida en Buenos Aires en 1935, Susana Thénon fue poeta, traductora y fotógrafa. Publicó ensayos y traducciones en revistas y suplementos literarios y los libros de poesía Edad sin tregua (1958), Habitante de la nada (1959), De lugares extraños (1967), Distancias (1984) y Ova completa (1987). Como fotógrafa dedicó siete años a registrar con su cámara los momentos más intensos de las obras de ballet protagonizadas por Iris Scaccheri.

Para algunos, integrante de la generación del 60, para otros, pocos puntos de contacto con el movimiento literario de la época, lo cierto es que su obra transita al mismo tiempo que la de Alejandra Pizarnik y en parte se verá eclipsada por la gran influencia de esta última. Susana Thénon murió en Buenos Aires en 1991, a los 56 años.

Dueña de una voz fuerte, diferente, dice en una de sus cartas: “En el fondo, cualquier cosa es cierta o falsa, cuando se convierte en generalización. El lenguaje no se emputece ni se refina ni se alambica ni se simplifica. Es todas esas cosas desde siempre.”  (La morada imposible, Ana M. Barrenechea y María Negroni, Corregidor, 2001)

Para esta ocasión, una selección de sus poemas acompañada por algunas de las fotografías que en 1998 recopiló Ediciones Anzilotti en formato de carpeta y que hoy compartimos gracias a la gentileza de la escritora argentina Inés Manzano.

 

Porque la memoria no tiene parques cerrados,
porque no es la memoria un pergamino, una lápida
o acero, un dorso transitable para buriles,
y también porque un dios ahora olvidado
tuvo una vez para la sed
un vaso, para el llanto un oído
y sin palabras
rebalsó los niveles, desorbitó los cauces
e inundó todo ejido, toda miseria,
algo que llaman vida, soplo, barro,
supura o sangra, pero brilla,
enciende.
(de De lugares extraños, 1967)

 


 

Para el que amó desde su encierro
las hojas últimas de un verano,
para el que solitario
se negaron los días y las noches
no hay lugar en un círculo perfecto.
El que busca una fuente no prevista
da con la fuente de la sed, con sus blasones
y vigilias de arena.
Augura y late para nadie el amor
en fortines aislados y carrozas,
en literas sin viento,
en estrechas proas desgobernadas.
Para el que sólo sabe de absoluto,
caminos,
no hay lugar en un círculo perfecto
(de De lugares extraños, 1967)

 

 

 

Según pasan los años (gozque te ipsum)

te vas volviendo
en más de un sentido

no como Stearns

te vas volviendo joven
peludo
—— (llenalo vos)
y podés convencerte y divulgar
«Yo soy Yo y mis Periféricos»

(si no te gusta calmate
PODÉS ELEGIR TODAVÍA
pues siendo el año que es
nos encontramos en lo que será
cierta fase innominada
en su primer segmento: evo
de las opciones protoinútiles)

si no te gusta «y mis Periféricos»
podés elegir entre estos saldos: «y mis Kits»
«y mis Gadgets»
«y mis Accesorios»
«y mis Caireles»
«y mis Repuestos»
«y mis Abalorios»
«y mis Trebejos»
«y mis Agorafobios»
que es lo que no le ocurría a Sócrates pero
no hay por qué parecerse a Sócrates
ni por qué creer que no sabía nada
salvo que era un cabal idiota
(véase el griego idiótes ‘ciudadano’)

te vas volviendo
miedo
valor
confuso
abatatada
conservador
inédita
injustamente olvidado
o recordada
hasta revolucionario te vas volviendo

según el camino
según el canon

según el según del año que fluye
según el según del krato concreto
según

el gran según de los relevos de martirio
y revancha.
(de Ova completa, 1987)

 

 

 

Fundación

Como quien dice: anhelo,
vivo, amo,
inventemos palabras,
nuevas luces y juegos,
nuevas noches
que se plieguen
a las nuevas palabras.
Hagamos
otros dioses
menos grandes,
menos lejanos,
más breves y primarios.
Otros sexos
hagamos
y otras imperiosas necesidades
nuestras,
otros sueños
sin dolor y sin muerte.
Como quien dice: nazco,
duermo, río,
inventemos
la vida
nuevamente.
(de Edad sin tregua, 1958)

 

 

Quién
¿Quién caerá primero?
¿Quién estará solo
primero?
¿Quién
se resistirá inútilmente
al cielo que avanza?
(de Edad sin tregua, 1958)

El golpe en la puerta
por Lionel Klimkiewicz

Uno de los argumentos preferidos de Borges para escribir una obra de ficción era el del hombre que da con su destino. Infinidad de veces incluso dijo que desde pequeño él se dio cuenta que tenía un destino literario.

Así es entonces como en la vida real y en la ficción, si es que en ellas existe una separación, el destino se presenta al hombre de diversas maneras, y sin duda se trata de que todo hombre debe estar a la altura del acontecimiento. Nos basta recordar el cuento “Biografía de Tadeo Isidoro Cruz”, donde el mismo Borges al relatar el encuentro de Martín Fierro con Cruz dice que este último “comprendió que un destino no es mejor que otro, pero que todo hombre debe acatar el que lleva adentro”. A Cruz, ese encuentro con Fierro, con su destino, con él mismo, se le produjo en el medio del campo, en la misma redada que él, cumpliendo órdenes, había preparado, pero que se convierte casi en su propia trampa.

Esto nos permite hacer un juego con nuestra imaginación y pensar; qué música debería acompañar ese momento único en la vida de una persona? Cada lector podrá elegir por supuesto la que más le agrade, pero hay una, la mas famosa, y tal vez la mejor, la que fue escrita para ese momento: La quinta sinfonía de Beethoven, llamada “Heroica” que fue compuesta entre 1804 y 1808, y que la posteridad reconoce por sus famosas cuatro notas del comienzo:”ta-ta-ta-tá”. Y hay una razón para afirmar esto, ya que estas cuatro notas, estos cuatro sonidos, que irrumpen en el comienzo de la obra, según palabras del propio Beethoven tienen una explicación: así es como el destino toca a la puerta.

Pero, si continuamos con nuestro juego, tal vez podamos hacer el ejercicio de pensar qué obra de teatro musicalizaríamos con la quinta sinfonía de Beethoven. Nuevamente, el gusto de cada lector elegirá alguna de su preferencia o podrá también, por qué no, imaginar alguna escena de su propia vida. Pero como esto es un juego “literario” vamos a elegir “una que sepamos todos”.

En los años en que nuestro amigo Ludwig componía la “Heroica”, el joven Tomas de Quincey, mientras comenzaba a consumir opio, daba rienda suelta a su espíritu literario y producía una gran cantidad de escritos. Uno de ellos era un ensayo titulado “Sobre la llamada en la puerta en Macbeth”. En él, expone una idea muy concreta: toda acción en cualquier sentido se expone mejor, se mide mejor, y se hace más comprensible a ravés de la reacción. Luego, demostrando ser un gran lector, pone a prueba esa idea con Macbeth, de Shakespeare. Y lo hace centrándose en la importancia capital de un detalle, el golpe en la puerta de la tercera escena del segundo acto, para indicar el inicio de un tiempo donde se pondrán en juego las consecuencias de un asesinato. Pero mejor, leerlo de sus propias palabras:

“Los asesinos, y el asesinato, deben quedar aislados-separados por inmensurable sima del curso y sucesión de asuntos humanos-, encerrados y secuestrados en un escondrijo recóndito: hay que hacernos percibir que el mundo de la vida común se detiene de repente: se queda dormido, en trance, torturado por terrible armisticio; hay que aniquilar el tiempo; abolir toda relación con cosas del mundo externo y todo, apartado por sí mismo, tiene que pasar a un profundo síncope y suspensión de toda pasión mundana. De aquí que una vez ejecutado el acto, una vez completada la labor del ofuscamiento, el mundo de las tinieblas desaparece como una pompa en las nubes: se oye la llamada a la puerta; y él hace saber audiblemente que la reacción ha comenzado: es el reflujo de lo humano sobre lo diabólico: empiezan a vibrar de nuevo las pulsaciones de la vida y la restauración de los sucesos del mundo en que vivimos es lo que primero nos hace percibir profundamente el horrible paréntesis que los había suspendido.”

No estaría mal entonces imaginarse un teatro, con Borges sentado en la primer fila, a nuestro lado, en plena representación de Macbeth, mientras el estruendo de las notas de la Quinta Sinfonía resuenan en la sala…

Pero la cosa deja de ser un juego cuando alguien que de vez en cuando piensa en estos asuntos se pregunta: pero cómo? Cómo reconocer que es el destino el que llama esta vez? Cómo darse cuenta a tiempo y no cuando las reacciones ya no detienen su camino? La respuesta sin dudas no es simple, pero tal vez sea, por qué no, que el destino golpee a nuestra puerta…pero del lado de adentro. Acaso, ¿no es de eso de lo que se dio cuenta y quiso entonces representar con su música Beethoven?

Siete días en el mundo del arte | Sarah Thornton
por Javier Martínez

La canadiense devenida inglesa, Sarah Thornton, escribió un libro que es más inteligente de lo que parece. Parte de una estructura narrativa sencilla y efectiva, cada uno de los mentados siete días del título es una perspectiva del negocio de las artes plásticas: las subastas; las críticas; las ferias; los premios; las revistas; los estudios de los artistas y las bienales, en ese orden, ocupan cada uno de los siete casilleros. Y, como si de cáscaras de una cebolla se tratara, narra la generalidad a partir de la particularidad: elige un ejemplo puntual para cada uno: una subasta comandada por el principal subastador de Christie's en Londres; la crit, un seminario que es una crítica colectiva a la que los artistas se someten -cuidadosamente elegido este término- en el Instituto Californiano de Arte; la feria de arte Art Basel, en Basilea, Suiza; la definición del Premio Turner; la revista Artforum (para la que la dama terminó trabajando); el estudio del japonés Takashi Murakami en la ciudad de Toyama; y la Bienal de Venecia son los ejemplos puntuales; los retazos de la realidad con los que Thornton construye su relato y sus juicios de valor sobre el mundo del arte moderno. Detengámonos a hacer algunas observaciones caprichosas pero que el lector de esta reseña puede tomar como un mapa posible de lectura.

Los siete días cuasi ficcionales tienen lugar en seis ciudades de seis países distintos. El punto de partida que les propongo para la lectura (o posterior relectura simbólica del texto) es entender esos días como un viaje, un recorrido. Sarah dio la vuelta al mundo literalmente y lo cuenta en perspectiva de un otro mundo que se funda en un intangible: ¿cuál es el valor de una obra de arte? Y la primera bifurcación del camino (ambas llevarán, en el libro, al mismo sitio) se produce en la basculación de sentido de esa palabra: valor. Thornton sabe que todos sabemos que el negocio del arte mueve millones y que ese valor en dinero es un modo de recompensar el valor estético. Y que, en el exceso, está en juego la continuidad del negocio.

Que lo que acontece en un día sea en Japón y al siguiente sea en Suiza, propone un quiebre en la estructura temporal. Es un viaje tan imposible en el mundo real como posible en el mundo del arte. Ahora bien, esa otra temporalidad habla de la construcción de ese mundo que lo pone en marcha. Es un mundo creado en base a una necesidad que nada tiene que ver con saciar la sed estética que le permita a la humanidad sobrellevar el ser concientes de la finitud de la vida. Es un mundo donde el valor que adquiere una posible manifestación artística genuina se transforma en una de las tantas cucardas lujosas que el pecho hinchado de un billonario puede exhibir.

Sarah Thornton se convierte en una testigo que mira un mundo en el cual el sentido gira en el gusto por mirar una obra de arte y en una escriba que lleva un pormenorizado diario de viaje. En un mundo que se ofrece como un bálsamo de despreocupación, como un paraíso, la mirada de la testigo/escriba deja colar los demonios: las envidias, la farsa, la simulación, la traición, el despotismo, la mentira y la impostura, son sólo siete de las cosas que también suceden en algunos de esos días imposibles. Para contar ese viaje, la autora recurre a una escritura simple, efectiva, con algunas pinceladas de otra profundidad y, sobre todo, con un humor que hace que los momentos de diversión para el lector sea la argamasa que hace funcionar al libro como unidad.

No dudo de que la amiga Sarah nunca quiso escribir un libro que trascendiera por su valor literario. Pero que use estructuras ficcionales para la construcción de la crónica, es un valor agregado que vale la pena considerar. Así como un detalle absolutamente subjetivo: así como estos siete días en el mundo del arte remiten a las siete maravillas del mundo, su lujo y su imponencia, también ponen en juego a los siete pecados capitales.

CILC (Casi incendio la casa) | Editorial
por Agustina Szerman Buján

Casi incendio la casa. Eso dijo Juan Manuel por la pantalla del MSN cuando buscaba un nombre para un fanzine. Una conversación virtual dio origen al nombre de lo que actualmente es la editorial CILC. Lo que al principio fue un deseo de publicar un libro devino en autopublicación. “Vamos a rockearla”, escrito por dos compañeros de facultad, fue la razón por la cual a finales del 2006 plantó bandera CILC. Al no encontrar un espacio feliz en la búsqueda / escena editorial Juan Manuel Daza y Juan Alberto Crasci decidieron autogestionarse con el fin de publicar el libro de su co-autoría. De la idea de imprimirlo por sus propios medios pasaron a pensar en armar una editorial propia. La pregunta no era por el qué si no por el cómo. El 1 de julio de 2007, de la mano de la editorial, nació el festival Rockandpoetry (como bien su nombre indica, avocado a la interacción entre música y poesía). Tras un año de continua realización, este festival permitió sostener económicamente la primer publicación de la editorial. Previamente, habiánse editado plaquetas de poesía y fanzines, hechas artesanalmente. 

En el verano de 2008 lo recaudado del festival permitió / dio lugar a una impresora láser, una guillotina de mano y hojas de impresión. Sumado al aprendizaje sobre la marcha de cómo editar fisicamente un libro,  la voluntad de Juan Alberto y Juan Manuel prevaleció. “Hacer con lo que se tiene” fue el lema motriz de la editorial desde su fundación al día de hoy. 100 fueron los ejemplares de “Vamos a rockearla” repartidos entre amigos y conocidos, el libro era ya una promesa de realización. Constó de 21 textos breves acompañado cada uno de una ilustración.

La editorial fue creciendo y ampliando tanto su catálogo como el número de integrantes. Se sumaron Fernando Bogado (quién luego se desligó del proyecto) y Sebastián Realini.

La presencia del festival Rockandpoetry llevó a repensar el modo de escritura. Recitar frente a un público contorneó los textos “hacia lo contundente, agudo, filoso y breve”. El formato comprometió el estilo, “escribir para llenar el papel”. Leer en público también apela a actualizar la percepción que se tiene sobre la poesía y correrse de lo estático/aburrido. En cada una de las realizaciones del festival se promociona la venta de libritos a bajo costo como otro modo de difusión. A cualquier lector le llama la atención tener entre sus manos una miniedición. 16 páginas de poesía, muy delicadas en su diseño, fueron idea de Juan Alberto a fin de poder editar, sin que lo económico fuera una limitación determinante. Formato breve y de rápida lectura.

Con cada autor se busca la retroalimentación. Saliéndose de los roles prefijados de editor y escritor, el compromiso desde el lugar de cada uno para  dar a concer el libro.

Tanto autores publicados y editores independientes no adhieren a que sea el autor quien sustente economicamente la publicación del libro. Actualmente la editorial cuenta con nueva sede, “La casa CILC” como espacio para promover la literatura.

Breves en papel

Las teorías salvajes | Pola Oloixarac

La novela de la escritora argentina se propone como un fresco de una época tan cercana que cualquier modo de presbicia literaria obligaría a alejarla para leerla mejor. Con una gran riqueza de palabras, de formas y recursos estilísticos, Pola Oloixarac va entramando los trapitos sucios de la academia literaria argentina (representada en esa parodia de sí misma que es la Facultad de Letras) con la decadencia del discurso revolucionario de los años '70, las nuevas tecnologías, las nuevas lecturas sobre el amor y el erotismo que hacen los jóvenes en la actualidad; ubicando, a pesar de sí, el eje en las cesiones sexuales a los fines del reconocimiento académico. Con un ritmo por momentos avasallante y con giros de humor y mucho guiño-guiño intelectual, Las teorías salvajes viste, más que desnuda, un fragmento de tiempo en la vida de alguno de sus personajes. Entropía | 2008

 

Nos quedamos cerca | Tilman Rammstedt

Novela del alemán Tilman Rammstedt que narra las vicisitudes amorosas de tres amigos partiendo de una lejanía en el tiempo. A los tres años de desarmado el triángulo, Félix –un médico treintañero, voz a cargo del relato– y Konrad reciben la invitación para asistir al casamiento de Katharina con Tobías, para ellos un desconocido. Viajan de Berlín a Hamburgo y toman la descabellada decisión de secuestrar a su amiga, llevándosela a una playa al norte de Francia, habitando una casita de la familia de Konrad. Entre despecho y nostalgia de lo que fue, reproches, incógnitas, acercamientos playeros y construcción de la historia pasada, se trama un relato de una interesante escritura y en el que la búsqueda de las condiciones para ese secuestro y el quedarse cerca se torna relevante. Es Félix con sus devaneos el que nos sumerge en diferentes posibilidades, desde risibles hasta siniestras, que tornen imprescindible el volver a estar juntos: desde fundar una editorial, emborracharse infinitamente, hacer un curso de pastelería, partir en una expedición hacia Antártica, diseñar ropa de jean, hacerse adictos al juego, poner un vivero, observar el comportamiento de los rinocerontes o poner en circulación teorías conspirativas. Concluyendo sin el por momentos esperado corte imprevisible, con la vaguedad de un regreso a Alemania ante un encuentro imposible, que vuelve a situar a los tres jóvenes europeos en la realidad cotidiana de cada uno, como si aún no hubieran empezado a despertar. Eterna Cadencia | 2009

Beppo
por Lionel Klimkiewicz

¿Son los gatos un hecho poético? Borges pensaba que las cosas no son intrínsecamente poéticas, y que para ascenderlas a poesía no se requiere hablar privativamente en metáforas, sino que intentemos vincularlas con nuestro vivir, que nos acostumbremos a pensarlas con devoción. Aquí, los versos que le inspirara su famoso gato Beppo, como ejemplo de su modo de pensar y sentir la poesía:

El gato blanco y célibe se mira
En la lúcida luna del espejo
Y no puede saber que esa blancura
Y esos ojos de oro que no ha visto
Nunca en la casa son su propia imagen.
¿Quién le dirá que el otro que lo observa
Es apenas un sueño del espejo?
Me digo que son gatos armoniosos
El de cristal y el de caliente sangre,
Son simulacros que concede el tiempo
Un arquetipo eterno. Así lo afirma,
Sombra también, Plotino en las Ennéadas.
¿De qué Adán anterior al paraíso,
De qué divinidad indescifrable
Somos los hombres un espejo roto?