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La vida se parece mucho al jazz... Es mejor cuando improvisas.
George Gershwin
ENEUR_DOSSIER
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ENEUR 30 denarios
por Lionel Klimkiewicz

Como el gran maestro de los detalles que era, a Borges le gustaba contar la historia de personajes –reales o ficticios– desde la óptica de la vida de una figura secundaria. Lo hizo con Tadeo Isidoro Cruz y Martín Fierro, y también con Judas y Cristo. De la obra de José Hernández tomó la escena donde Cruz, siendo perseguidor de Fierro, entiende que su destino estaba del lado del gaucho desertor del ejército. Respecto de la famosa historia bíblica, en su relato titulado “Tres versiones de Judas”, propone en cambio posibles explicaciones de la famosa traición signada por un beso y 30 monedas de plata. El acto infame de Judas no sería casual, nos dice, sino un hecho prefijado que tiene “un lugar misterioso en la economía de la redención”. Ante el sacrificio del Hijo, era necesario que “un hombre, en representación de todos los hombres, hiciera un sacrificio condigno. Judas Iscariote fue ese hombre. Judas, único entre los apóstoles, intuyó la secreta divinidad y el terrible propósito de Jesús. El Verbo se había rebajado a lo mortal; Judas, discípulo del Verbo, podía rebajarse a delator” porque el orden inferior es espejo del orden superior.

Dos mil años después de aquella última noche de Cristo con los apóstoles, Borges saca a la luz un engranaje fundamental en la historia del cristianismo, como siempre, jugando con la idea de un destino prefijado con el que todo hombre se encuentra en algún momento de su vida. “Comprendió que un destino no es mejor que otro, pero que todo hombre debe acatar el que lleva adentro (…) comprendió que el otro era él.” ¿Estas últimas líneas de “Biografía de Tadeo Isidoro Cruz” no las podría acaso haber escrito en sus “Tres versiones de Judas”? Incluso podría haber escrito la “Biografía de Judas Iscariote” y las “Tres versiones de Tadeo Isidoro Cruz”…

Podemos seguir jugando con la imaginación y pensar que sobre este escrito de Borges referido a la “traición” más famosa de Occidente, se inspiró la hermosa canción “30 Denarios” que Charly García y Pedro Aznar incluyeron en su disco Tango 4, que cuenta además con la exquisita participación de Alfredo Alcón recitando pasajes de los Evangelios. Es que parece que la historia fue mal contada, y que el beso de la muerte fue por amor…