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El mundo entero lleva tres tragos de retraso.
Humphrey Bogart
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Sabores
ENEUR Il grande sapore

Todos los amigos y conocidos que tuvieron la suerte de recorrer el territorio italiano coincidieron en algo: la gastronomía roza la categoría de inolvidable. Habiendo hecho un paseo más rápido que el tiempo del deseo por las tierras de la gran bota europea, nos sumamos, con gusto y agrado, a esas opiniones. Como es muy difícil decidirse por algún sabor en particular, hicimos un breve racconto de algunos de los lugares que nos dejaron un recuerdo imborrable en el paladar.

 

Ristorante al 34
Si uno imagina un restaurante italiano enclavado en una de las zonas más bonitas de Roma, tranquilamente puede encontrar en este sitio el reflejo de su imaginación. Ecléctico en su decoración, atendido por su dueña, quien recorre las mesas asegurándose de que los comensales reciban la atención que merecen, ofrece una carta de comida típica italiana en la cual es muy difícil elegir. Lasagnetta con pesca del día, espárragos y gruyere; lasagna a la bolognesa; rissotos varios; paccheri con tinta de calamares o bombolotti con tomate y panceta son un impecable recorte de opciones posibles en una carta amplísima, rica y tentadora. Regadas con el recomendado Montepulciano de la casa, fueron el portón de entrada a uno de los mejores tiramisú que puedan encontrarse.
Via Mario de Fiori 34, Roma

 

Biif Burger
Cierto es que la pasta y la pizza son los puntales de la comida italiana. Y que pocas chances le daría uno a intentar cruzar las fronteras del molde en una ciudad como Milán. Sin embargo, dejarse seducir por las hamburguesas de Biif es darle al buen gusto la posibilidad de disfrutar de una de las mejores que hemos probado en la vida. Es probable que haya que remontarse muy atrás en la memoria para encontrar otros medallones de carne picada que le produzcan a quien los prueba la satisfacción que Raffaele y los suyos pueden dar. Son recomendadísimas las hamburguesas de chianina, esa raza vacuna que, desde los tiempos del Imperio romano, hace las delicias de las inmediaciones de la Toscana y Umbría.
Via San Vito 7, Milán

 

Le Fonticine
A muy pocas cuadras de la estación de trenes Santa María de Novella, este restaurante ofrece una atención de altísima calidez y calidad que va de la mano con un menú en el que las exquisiteces asoman por doquier. Ideal para darse el gusto de probar alguna variante poco habitual de pastas o ir a por las recomendaciones del chef, invita a pensar en ir una y otra vez para cerciorarse de lo que sin dudas será una gran experiencia gastronómica; sean linguine al bacalao en salsa cremosa, tortelloni de ricota y espinacas con crema de queso y trufas, o los superiores pici con pato. Especial atención al chianti Sinopie y a los dulces de la casa.
Via Nazionale 79, Florencia

 

Mezzaluna
Orvieto es un lugar mágico. Y para una noche de cierre de viaje, nada mejor que una auténtica trattoria en la que habitualmente se sientan a la mesa los locales, quienes conviven armónicamente con algunos de los extranjeros que pasan por allí. Cuestión de persistencia o suerte, no es fácil conseguir una mesa en el local de Averino Baffo, quien desde hace cuarenta años sirve unos platos tan abundantes como sabrosos. La carta indica, con un resaltado flúo hecho a mano, la cúspide del sabor: spaghetti alla carbonara, la mejor del mundo según las tan ciertas como poco modestas palabras del dueño. De una contundencia y una cantidad extraordinarias que los hace parecer interminables, moteados de tremendos trozos de panceta, proponen un difícil desafío: llegar al fondo de plato es cosa seria. Por eso se hace necesario, de postre, entrarle a un siempre digestivo helado de limón, servido en uno de esos medio limones tamaño gigante que son habituales en Italia; para terminar con un ristreto que le da al cuerpo el envión necesario para volver a esas calles de ensueño.
Via Ripa Serancia 3, Orvieto