Deprecated: mysql_connect(): The mysql extension is deprecated and will be removed in the future: use mysqli or PDO instead in /home/u953396026/public_html/base.php on line 5

Notice: Undefined variable: sec in /home/u953396026/public_html/nro039/colores.php on line 2

Notice: Undefined variable: sec in /home/u953396026/public_html/nro039/colores.php on line 6

Notice: Undefined variable: sec in /home/u953396026/public_html/nro039/colores.php on line 10

Notice: Undefined variable: sec in /home/u953396026/public_html/nro039/colores.php on line 10

Notice: Undefined variable: sec in /home/u953396026/public_html/nro039/colores.php on line 10

Notice: Undefined variable: sec in /home/u953396026/public_html/nro039/colores.php on line 14

Notice: Undefined variable: sec in /home/u953396026/public_html/nro039/colores.php on line 18

Notice: Undefined variable: sec in /home/u953396026/public_html/nro039/colores.php on line 22

Notice: Undefined variable: sec in /home/u953396026/public_html/nro039/colores.php on line 26

Notice: Undefined variable: sec in /home/u953396026/public_html/nro039/colores.php on line 30

Notice: Undefined index: seccion in /home/u953396026/public_html/nro039/eneur.php on line 47

Notice: Undefined index: detalle in /home/u953396026/public_html/nro039/eneur.php on line 48
INDICE
Los colores son amigos de sus vecinos y amantes de sus opuestos.
Marc Chagall
ENEUR_DOSSIER
¬
39
Newsletter

Suscribite a ESTO NO ES UNA REVISTA. Es sólo un click.

Redes
Miradas
ENEUR
Notice: Undefined index: seccion in /home/u953396026/public_html/nro039/unaColumna.php on line 30
¿Vender o vender(se)? Esa es la cuestión
por Laura Fuhrmann

Mucho se ha escrito acerca de la función del hombre dentro del sistema capitalista. Ubicado ya en un extremo de la línea que atraviesa las relaciones de poder como el otrora señor feudal, ya en el otro, como el trabajador asalariado que vende su fuerza de trabajo, el hombre no es sino un eslabón de una intrincada cadena.

Un reciente film francés, El precio de un hombre (La loi du marché de Stéphane Brizé), expone esta cuestión de manera diáfana, sin pretensiones de moralidad, sin recurrir al golpe bajo. A través de logradas secuencias en las que la cámara apenas se desplaza entre un personaje y otro, y con el tempo característico del (buen) cine francés donde cada detalle, cada gesto, cada parlamento discurre sin el apuro del efectismo ni la necesidad imperiosa de la elipsis -característicos del cine de tono hollywoodense-, la historia de un cincuentón desempleado que busca denodadamente re-insertarse en el sistema laboral ilustra magistralmente esta canibalización a la que los sujetos son sometidos una vez dentro de éste.

Enfrentado al hecho de tener que cumplir estrictamente con las obligaciones y deberes propios del hombre de clase media, proveedor, cabeza de familia, casado y padre de un adolescente discapacitado, tal la situación del personaje principal, éste debe (¿debe?) ser sometido a toda clase de humillaciones: una entrevista vía skype donde el reclutador de personal de una empresa ofrece reducirle considerablemente el salario anterior aunque dejándole en claro que de todos modos las posibilidades de obtener el puesto son muy escasas, una reunión con una joven y prolija empleada del banco que le sugiere, primero, hipotecar su casa y, luego, sacar un seguro de vida para “dejarle algo a su familia”, y finalmente una especie de juicio cuyo tribunal está integrado por un pequeño grupo de nóveles aspirantes a selectores de personal que, de un modo notablemente irreverente, le critican su postura corporal, el tono de su voz y su aspecto físico durante una entrevista.

Así las cosas, y ya harto consciente de que conforme pasa el tiempo las posibilidades de formar parte de ese cuerpo mancomunado de explotadores y explotados van reduciéndose considerablemente, el hombre consigue su lugar: un puesto de encargado de vigilancia en un hipermercado. Allí, las órdenes que no tardará en recibir son bien claras: el dueño del lugar necesita reducir personal, por lo tanto su labor será “detectar hasta el más mínimo detalle” -excusa- para sancionar -echar- al personal, específicamente de la línea de cajas del local. No obstante, primero deberá vigilar, a través de las cámaras, a los clientes, quienes, en caso de que se los descubra en alguna actitud sospechosa, serán llevados a una sala apartada en la que nuestro hombre participará -ya como testigo, ya como juez-  de un cruel interrogatorio que culminará con el castigo del detenido -mención aparte para la escena en la que un hombre de unos 80 años es sorprendido por colocar entre sus ropas dos bandejas de carne que, como consecuencia de la vejación a la que es sometido en el interrogatorio, confesará que robó porque ni el dinero que lleva encima ni el que tiene en su casa le alcanzaban para pagarlas-.

Pero de los clientes, sujetos anónimos a quienes no lo une ninguna relación, pasará a tener que señalar a sus propios compañeros, aquellos que como él -ahora lo sabe perfectamente- deben cuidar con uñas y dientes su trabajo. Y es justo en este momento donde el sintagma que titula el film cobra un valor insondable: “el precio del hombre”. ¿No debería ser la empresa, en este caso, quien pague un precio por el trabajo del hombre? ¿Por qué es el hombre quien debe pagar un precio? ¿Qué precio debe pagar un hombre y para qué? Todos estos interrogantes son – y de ahí el valor inestimable de esta narración cinematográfica– acabadamente respondidos por esta obra maestra que no tiene precio.


Notice: Undefined variable: datosAdicionales in /home/u953396026/public_html/nro039/unaColumna.php on line 83