Sonoridades
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Video sorpresa
Quienes escuchan esta canción viven preguntándose cuál es el origen de la canción con la que nos sorprenderá en este número zapatillero el editor de la revista.

“Y zapatillas por si hay problemas salir volao”, cantaba Rubén Blades en su megaéxito “Pedro Navaja”. Como si el del panameño fuera más un consejo que una estrofa, atravesó 30 años de historia hasta alojarse, de algún modo, en el tema Pumped up Kicks, debut y éxito de la banda Foster the People. El título elegido por los californianos remite a las Reebok Pump, con el mecanismo de inflado alrededor de tobillo que se convirtió en un bien lujoso, sinónimo de zapatillas súper caras y signo de pertenencia a alguna forma de riqueza y poder. Mark Foster, autor del asunto, eligió narrar una historia conocida en EEUU, las masacres en las escuelas, contada desde el punto de vista del ejecutor; con una melodía pop brillante, zumbona y danzable. Si uno presta atención a la lírica, la cuestión no pasa de la preparación del joven protagonista de la letra, de la fantasía de atacar y de la amenaza de la masacre, avisándoles a esos chicos de zapatillas caras que sería mejor correr lejos de su arma, correr más rápido que sus balas. Mark Foster siempre ha eludido confirmar si la canción está basada en la masacre de la secundaria de Columbine, aquella que fue objeto de investigación de la película Bowling for Columbine, dirigida por Michael Moore que despelleja y desmenuza el uso de armas en el país de los adalides de la libertad; esta interpretación surge de quienes atan el cabo de lo cantado con la presencia de una prima de Foster, sobreviviente de esa masacre estudiantil. Algo que no le agrega ni le quita nada, salvo el morbo y la pregunta recurrente de los periodistas al respecto.

Pumped up kicks es una canción con un recorrido extraño y no siempre fluido. Nacida en 2010 y publicada como recurso de descarga gratuita en la web, logró una circulación inesperada para sus autores entre bloggers e internatutas. La Columbia Records, ni lenta ni perezosa, puso el contrato; la banda, la firma; y el disco Torches vio la luz al año siguiente. Sufrió censuras, se la sentó en el banquillo del bienpensar, se convirtió en “esa que sabemos todos”, en la gema que se le exige a los artistas cada vez que suben al escenario y, casi una década más tarde, no deja de volver para inyectarle a la banda la duda sobre la oportunidad para retirarla de sus actuaciones, ya que, inevitablemente, tienen que seguir respondiendo a preguntas sobre su contenido. En palabras de Foster: “Lo que hizo especial a esa canción fue el público y el hecho de que la gente pensara que era especial; y resonó y se creó una conversación. Y estoy orgulloso de la conversación que he creado. Pero ahora estoy pensando seriamente en retirar esta canción para siempre (…). Todavía estamos hablando de eso diez años después”.