Escritos
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Disminuya velocidad, de Franco Rivero
por Marcelo Díaz

En la poesía de Franco Rivero, el tono contemplativo de la escritura no pierde la intensidad al capturar aquello que registra su campo de visión.

El punto de partida es el paisaje rural, la provincia diagrama una geografía particular en la cual las aves, los insectos, los peces, el río, los árboles, los pescadores dibujan un territorio único y sensible. Lo que le otorga sentido a la palabra poética es su capacidad para contener y encender la imaginación desde un lugar en el que predomina la sensibilidad.

Así, Franco Rivero recupera las voces de la naturaleza desde una lengua que asimila el guaraní hacia el interior del poema. Las condiciones de una época están enunciadas en algunos versos donde los afectos terminan siendo emociones poco claras y apenas expresables: cómo sostiene un punto / un pez / si nunca se apoya / sobre el mismo punto / no hay cielo porque / no se mira para arriba / o porque no existe / ese paisaje / la posibilidad / de un engaño visual. Lo que ocurre en la bóveda celeste resuena en el plano acuático, la voz del poeta es una voz anfibia que se deja llevar por la corriente del lenguaje con la naturalidad con que respiramos.

La memoria de las palabras es también la memoria del mundo, con sus patrones y sus alteraciones: dicen que el agua tiene / memoria / que en las calles / al llover / corre hacia lo que fue / laguna o estero / y que el río siempre / retoma su cauce / que es inútil / forzar desvíos. La escritura poética no es un recurso para leer ni para interpretar la realidad, más bien se trata de un espacio que habitamos con sus ciclos y sus transformaciones de acuerdo a lo que sucede con nuestras vivencias.

El reconocimiento de los otros se produce por medio de sus voces y del paisaje, no hablamos sino que somos hablados por aquello que acontece a nuestro alrededor. El tono contemplativo de la escritura no pierde la intensidad al capturar aquello que registra su campo de visión. El poeta está silenciado y atravesado por lo que ocurre fuera de él en simultáneo con sus captaciones mentales, o líricas, de lo que conocemos: a mí el campo me entró con el tabaco: por la nariz / después por las manos / la vista / hojas con venas / nunca había visto / las tocaba / como quien no ve / o no cree / en lo que ve. Parecería ser que lo real no puede contenerse en el interior de la escritura y los sentidos se desbordan por completo cuando el radar sentible del poeta se detiene en un aspecto concreto.

En los aprendizajes para la vida cotidiana están las voces de nuestros padres y madres: tare’ ỹ en el agua / el agua es todo / y si te ahogás / es por el agua / que también sos vos. La poesía se convierte en un diccionario con el fin de consultar por nuevas formas de decir. Y lo que aprendimos es un saber del cual depende toda nuestra vitalidad y nuestra existencia. De ese modo, los momentos que hemos pasado con nuestros precursores son los que nos permiten avanzar hacia un horizonte con cierta confianza.

El universo sentimental de Rivero no es intimista pero recubre de una sensibilidad increíble el contacto con nuestros seres queridos, le devuelve contenido a la poesía y desde allí hace la diferencia. No hay tensión entre oralidad y escritura, la voz es una prolongación de la lengua que articula ambas dimensiones. Y ante la sensación de tener una expresión en la punta de la lengua y no poder decirla aquí hay una resolución feliz. El poeta encuentra en un modo lírico un orden interior desde el cual reconstruye los vínculos afectivos desde una manera demorada y con una atención plena en el presente.

 

ryguasume
antes de que el gallo cante
me negarás
Mt 23:34
canta un gallo en la noche y parece
el dueño del mundo
otros gallos le responden
y todos parecen
los dueños del mundo
el canto abre la noche
imagino
la curva del cogote del gallo
cómo alarga el cuello y luego
lo dobla
cómo consigue esa curva
donde su voz crece
y llega a kilómetros
cómo es que un ave
ni de tres kilos
cubre con su canto
toda la noche
define
su lugar en el mundo
y cambia el silencio
hasta el mito
es la oscuridad la que hace
que el sonido
sea inmenso
y es su voz
otra oscuridad
pero canta

 

pulso
la armonía es escuchar que un grillo
no se superpone a un sapo
ni a una rana
y uno entiende
sin dificultad
sapo
rana
grillo
yo
que no tengo armonía
algo que hago siempre
es acostarme de noche
boca arriba en la ruta
casi nadie pasa aquí
pero no hay silencio
y sobra vía láctea
acostado así
entonces mi corazón
late pequeño entre todo
y soy un anfibio
un insecto más
que entona
por instinto
mi soledad me vuelve afín
me pone en la misma dirección
que el campo
pulso del mundo
suena tan bien
lato tan bien de anfibio
o de insecto
en el mundo

 

kuruguai
semillas en vainas
da este árbol
les abro y les huelo
el adentro
un olor a raíz
toda semilla tiene
funciona así
a través de paisajes
pero a la vida no le falta
mi nariz
esta semilla
no es
ni será
sino semilla
está
en una vaina simple
sin requisito
que cumplir